Reflexiones eleccionarias 3

EL REY DE CHILE:

Al llegar a mi casa en la noche prendo la T.V. para tener datos más concretos acerca de las elecciones de hoy y ¿qué veo?

Calle Meiggs repleta, ¿las urnas? vacías. Gente echada en la playa diciendo que prefiere pasar el tiempo con los niños y descansar antes que ir a “darle su apoyo a la politiquería” (sic). Tiendas y callecitas llenas de gente haciendo filas para comprar; las mismas filas que estaban ausentes en las mesas de votación. Jóvenes que se levantaron temprano para andar en bicicleta con cascos y lentes oscuros afirmando frente a la cámara que no ven la importancia de ir a votar. ¿La abstención en Chile hoy? Cerca del 59%. Empate técnico con Bachelet, dijo un amigo por ahí.

Obviamente que hay muy buenos y necesarios análisis que otros han hecho al respecto. Y muchas cosas que decir también. No pretendo analizar el fenómeno exhaustivamente. Sólo quiero añadir a todos estos análisis [mucho más completos y certeros que cualquiera que yo podría realizar] una mirada, una perspectiva “antropológico-espiritual” para pensar:

Chile ya tiene un rey. Un gobernante invencible. Un emperador-dios, al modo de Nimrod, los faraones egipcios, los reyes medio-orientales o los césares romanos. Y ese gobernante se llama “cultura de consumo”.

Digo “cultura de” y no sólo “consumismo” porque no se trata sólo de comprar. Se trata, en realidad, de amar y buscar la propia comodidad y la del núcleo familiar más que cualquier otra cosa. No hay proyecto de país. No hay visión de construir una nación para aquellos que vendrán cuando ya no estemos aquí o para aquellos que pertenecen a otra familia, son de otra clase o viven en regiones y ciudades desconocidas. No queda nada de la amplitud de visión que caracterizó a los hombres que sacrificaron y expusieron sus vidas para construir las primeras sociedades modernas

En su trono, sentado majestuosamente, recibiendo honores de nobles, plebeyos, libres, esclavos, mujeres, hombres y niños: la propia comodidad.

Chile ya tiene un rey. Y sin importar quién sea presidente, todo lo que a este le corresponderá será cumplir los designios de aquel. ¿Será eso lo que está por detrás de la demanda por educación gratuita y de calidad?: “Quiero un mejor puesto de trabajo para comprarme mejores y cosas y sentirme más cómodo”. ¿Será eso lo que está por detrás de la demanda por una legalización del aborto? “No quiero retrasar mis planes. No quiero perder mi independencia en este momento de mi vida. Este bebé sería un estorbo para mis planes de éxito profesional”. ¿Será que estamos “indignados” simplemente porque no nos dejan vivir cómodamente? ¿Será esta la misma indignación que siente un adolescente al que su madre lo obliga a levantarse de su silla para que salga del internet y vaya a lavar la loza?

Si así fuera, no importa lo que digan o intenten hacer los progres de izquierda contra el neo-liberalismo. Este sistema no es más que la manifestación externa, en las estructuras sociales, de este dios-rey que gobierna los corazones. Es más, el dios-rey  ya está “apernado” en el lugar de dónde más cuesta sacarlo: el corazón de los chilenos… incluyendo el de los mismos progres de izquierda.

Advertisements

Leave a comment

Filed under Sociedad y Política

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s