Los filtros que todos tenemos

cura

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene. Y vino el Hijo del Hombre que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores.
Mateo 11.18-19

Uno de mis [incondicionalmente] queridos “masters” que tuve en mi época de estudios en el Seminario en Sao Paulo fue el Dr. Davi Charles Gomes, Ph.D. por el Westminster Theological Seminary, donde también sirvió como profesor asistente de apologética en los años ’80. Él solía citar en clases la historia de Charles Darwin (si es apócrifa o no, no lo sé, sólo he leído pequeñas secciones de su diario) en la cual relata que en cierto lugar, él y los demás tripulantes del Beagle desembarcaron e hicieron el clásico intercambio de regalos con algunos nativos. A Darwin le habría llamado la atención que estos nativos, acostumbrados a navegar por generaciones solamente en pequeñas canoas para 1 ó, máximo, 2 personas, quedaron extremadamente asombrados con los botes en los cuales llegaron a la playa los ingleses, donde cabían 15 a 20 personas sin hundirse. Tanta fue su impresión que despreciaron los espejos, vestidos, armas de fuego y otros objetos que los ingleses les habrían mostrado a fin de ir a mirar cómo funcionaban estos “increíblemente grandes botes”. Pero lo que más llamó la atención de Darwin es que estos nativos ni se habrían percatado de la presencia del VERDADERO gran barco (el Beagle) que estaba anclado a unos cientos de metros de la orilla. Ellos simplemente habrían confundido la enorme embarcación con el paisaje sin siquiera percatarse de su presencia. Mi profesor Charles Gomes entonces remataba con una reflexión, al más puro estilo Maturana y Varela, acerca de cómo nuestras infraestructuras de pensamiento, los presupuestos que conforman nuestras cosmovisiones, funcionan como un filtro, donde ciertos datos pueden ser procesados y otros simplemente se tornan invisibles.

Pues bien, no pude evitar acordarme de mis lecturas de “El árbol del conocimiento” (justamente de Humberto Maturana y Francisco Varela) y de mis clases con el Dr. Charles Gomes cuando el otro día, en un artículo del sitio web “El quinto poder”, fui descrito como un pastor y teólogo pro-gay y pro-diversidad sexual. ¡Interesantísimo! ¿No? Primero lo tomé con humor, mucho humor, pues me reía a carcajadas con la descripción no porque me sintiera ofendido por ella; no me siento ofendido en absoluto, de hecho. Después lo reflexioné un poco, revisé mentalmente mi ponencia (publicada en Youtube y en este mismo blog en una versión escrita) y me di cuenta que las ideologías de género, tristemente, han causado entre quienes las abrazan un apego tal a ciertos filtros mentales, que, aunque su símbolo preferido sea el arco-iris, sólo ven en blanco y negro. Y es que parecen no ser capaces de reconocer a cristianos que leemos la Biblia desde una hermenéutica histórico-gramática – esto es, desde el presupuesto de que ella ES (no “contiene” ni es “testimonio humano de”) la Palabra de Dios inspirada sobrenaturalmente por el Espíritu Santo – y que, simultáneamente, mostramos genuino amor y acogida al homosexual.

En otras palabras, en sus binomios simplistas, no cabemos los creyentes evangélicos que, al mismo tiempo que creemos efectivamente que el comportamiento homosexual es consecuencia de la caída y, por lo tanto, pecaminoso, les invitamos amorosamente a acudir al Evangelio, a formar comunidad con nosotros en nuestras iglesias y a perseverar juntos, en compañerismo cristiano, en la lucha contra nuestras inclinaciones y pasiones que no son conforme al diseño de Dios para la humanidad. Todos en condición de igualdad, pues fuimos hechos a imagen y semejanza del mismo Creador, estamos condenados por la misma raíz del pecado: nuestra vida auto-centrada en el yo y hemos nacido de nuevo por la misma gracia sobrenatural del Evangelio de Jesús (1ª Corintios 6.11).

Desde estas ideologías de género “trasnochadas” (que surgen desde el odio, el rencor, la ira y el deseo de reivindicación tan característicos de ideologías sesenteras y setenteras) que inundan nuestro Chile del siglo XXI sólo existen dos posibles posturas: la aceptación incondicional de la orientación homosexual como algo perfectamente aceptable a los ojos de Dios… ó la homofobia.

Así, terminamos siendo invisibles los que decimos: “la orientación homosexual (antes de siquiera entrar a conversar sobre sus posibles causas) no es conforme al diseño de Dios para el florecimiento y la dignificación de la raza humana, creada a imagen y semejanza de Dios, pero TODOS NOSOTROS hemos quebrado y violado el diseño de Dios en más de algún aspecto de nuestra vida y TODOS NOSOTROS somos invitados por igual a acudir a la maravillosa gracia revelada en Jesucristo, quien como sustituto perfecto, pagó el precio mediante su muerte expiatoria en la cruz del Calvario. Por lo tanto, aborrecemos las manifestaciones de “odio” ó “terror hacia” (descripción técnica de la palabra “fobia”) el homosexual e invitamos a todos a acudir a Cristo, nuestro Redentor y a aferrarnos juntos a Su gracia que nos transforma y hace nuevos.”

La verdad es que las ideologías de género que circulan hoy en nuestro país no nos ven. Somos confundidos con el triste paisaje ideológico y sólo les llaman la atención nuestras pequeñas embarcaciones – frases sueltas y sacadas de contexto – y no el enorme buque de nuestra cosmovisión, que no es otra sino el Evangelio. No importa cuán clara y explícita se la presentemos.

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11 Comments

Filed under Cosmovisión

11 responses to “Los filtros que todos tenemos

  1. Claudio Vargas

    Jonathan : Pienso que no es absolutamente cierto eso de que sólo hay dos posiciones respecto a los homosexuales (la homofobia y la aceptación de su conducta por parte de Dios). Hay una tercera que yo creó sostener que es que nosotros tampoco consideramos su conducta como aceptable así como no aceptamos la mentira, el crimen, el robo, etc. Pero que no por eso nos creemos mejores que ellos pues sí somos también pecadores.

  2. Boris

    Si es pecado el homosexualismo como robar o mentir, entonces vamos a predicarlo, el problema es que muchos pastores estan callando para no ser catalogados de homofobicos, estan cediendo para ser aceptados, llenar las bancas e incluso para ser populares, nombro a dos Rob Bell, Joel Osteen y en Chile muchos.
    Dos cosas mas, primero, el amor mas grande que podemos entregar es decirle a la gente la verdad, un dia daremos cuenta de eso. Segundo si bien el homosexualismo es un pecado que quiere ser equiparado al resto, sus consecuencias son desastrosas, no solo nombro el sida, sino tambien su efecto en la familia tradicional diseño creado por Dios.

    • Estimado Boris, te hago 3 observaciones:

      1. Creo que las iglesias evangélicas han sido muy claras en predicar la pecaminosidad de la homosexualidad. No veo que haya habido falla en esto. Es cosa de salirse del internet un poquito y de los sitios de noticias cristianas que más hablan de EEUU que de Chile y prestar atención a lo que se enseña en los púlpitos chilenos domingo a domingo. Es más, se ha enfatizado de tal manera la pecaminosidad de la homosexualidad que se ha llegado al punto de torcer las Escrituras, dando a entender que todo esto se trata de un asunto de “gente correcta y moral” vs. “gente indecente y pervertida” y no del Evangelio de gracia que salva a pecadores.

      2. Rob Bel y Joel Osteen han negado el Evangelio hace rato. Su doctrina es completamente antibíblica en tantos aspectos cruciales y, al lado de tantas declaraciones universalistas y de negación de la divinidad de Cristo y la inspiración de la Escritura, el hecho de que callen sobre la homosexualidad parece sólo un pelo de la cola. Me escandalizan antes las herejías de Bell y Osteen que sus posturas sobre la homosexualidad, porque aquellas son la causa de estas.

      3. De acuerdo contigo: hay pecados cuyas consecuencias son más terribles, pero no dirijamos parcialmente nuestros dardos contra la homosexualidad en este aspecto. El adulterio, la bigamia y la poligamia heterosexual, tan común entre algunos (no todos, ciertamente) obispos evangélicos cuyas iglesias se quieren levantar como paladines de la moral en Chile, también destruye la familia “tradicional” de maneras tan o más terribles que la homosexualidad. Y el SIDA estadísticamente (es bueno informarse al respecto) es una enfermedad de transmisión sexual tanto de heterosexuales como de homosexuales. Está más asociada a la promiscuidad que a la orientación sexual.

      Saludos.

      • Boris

        Con respecto al primer punto Jonathan, es necesario cuando hay un lobby gay o agenda gay como otros lo llaman, levantar la voz como Iglesia, para defender la familia tradicional, y lo digo en todo ambito, tambien con los matrimonios que se separan por el adulterio etc… cuando se habla de pecaminosidad de la homosexualidad no se tuerce la escritura, que dicho sea de paso prohibe la conducta desde el A.T. al N.T. aunque estoy de acuerdo que se sobre enfatiza en este tiempo, pero no se puede hacer otra cosa si vemos todos las semanas en las noticias las organizaciones pro gay tratando de mover las leyes a su favor. Con respecto al evangelio de gracia es el Señor quien lo ofrece, no tu ni yo, el mismo Jesus lleno de gracia misericordia tambien es Santo, si un homosexual se va a acercar a la Iglesia sera por el poder del Espiritu de Dios de Verdad, y la Verdad es la palabra de Dios que frente a este tema es muy clara. Yo soy pecador, pero en Cristo soy santo porque Dios me mira a traves de su hijo, pero si practico el pecado debo dudar de mi real conversion, porque entonces no he entendido el precio que fue pagado por mi en la cruz. Por esa misma razon que el peca no peque mas, si alguien es homosexual y entrega su vida a Cristo debe renunciar a ese pecado.

        En el segundo punto reconozco que no debi dar nombres, me alegra que estemos de acuerdo en las falsas enseñanzas de estos personajes.

        Sobre el tercer punto hay buenos estudios que confirman que el sida se propago exponencialmente por las conductas promiscuas de las comunidades homosexuales, en Holanda donde es ampliamente aceptado, se ha estudiado que el promedio de cambios de parejas es de 8 cada año por cada homosexual. mucho mas alto que el de un heterosexual y podria seguir con mas numeros, recordemos que no solo hablamos de lesbianas y gays, sino tambien de bisexuales, transexuales, travestis etc… es un tema complejo. Vuelvo a insistir en lo que dije en el otro post, el verdadero amor que le podemos dar a ellos es recibirles pero con la verdad.

      • Estimado Boris,

        Gracias por las aclaraciones muy pertinentes con las cuales concuerdo.
        Aún así (tema para otro post) tal vez no concordamos tanto, sólo en parte, en cuál es la mejor estrategia frente al lobby que organizaciones GLBT están realizando agresivamente hoy en día.

        Sigamos conversando.

        Saludos!

  3. Francisco

    NUNCA se me habría ocurrido siquiera pensar que eres un “pastor pro gay y pro diversidad sexual”. Qué lástima que no se den el tiempo para escuchar, y para comprender realmente lo que creemos, y por qué.

    Ahora, lo mismo aplica para nosotros mismos. ¿Cuánto escuchamos a las formas de pensar de los demás? ¿Llegamos y encajonamos a todos en un mismo saco, o somos capaces de percibir esas aparentes sutilezas, que si nos acercamos contienen diferencias significativas? (lo digo con un poco de vergüenza, ya que yo mismo caigo en simplificar lo que creen otros, y meterlo a un saco)

  4. Ma. Jesús

    ¡Qué interesante análisis! Yo comprendí completamente lo que quisiste decir, y en ninguno de tus argumentos hay una tendencia pro-gay. Y claro, eso es solamente por la gracia de Dios por medio del Evangelio de Jesucristo, que nos da una comprensión correcta y bíblica de la realidad, que está por sobre la corrupción producto de la caída.
    También me asombra que se confunda el llamado amoroso al Evangelio y al arrepentimiento que haces con una inclinación pro-gay.

  5. Javier

    Excelente comentario Pastor, incisivo y muy aclarador.
    Saludos!

  6. Julieta

    Gracias por lo que escribe. Me identifico con su teología aunque no soy versada en estudios bíblicos y de fé. Me parece como agua en este desertico panorama de las iglesias y de los “creyentes” y uso las comillas porque me confunde ese término, ya que cada día me parece que somos menos creyentes en Jesus y más creyentes de un sistema. Gracias. Siga escribiendo por favor, quizá para algunos esta es la única fuente de teología que estamos recibiendo y que nos viene muy bien.

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