Palabras contra la “Iglesia Anás-y-Caifasariana de los Últimos Días”

Curioso estado de cosas vivimos hoy en la iglesia de Cristo. Sólo a modo de diagnóstico – un tanto grueso tal vez – me llama la atención que nuestros discursos más inflamados y nuestras advertencias más insistentes sean contra la inmoralidad de una sociedad sin Dios o contra los actos negativos y poco correctos. Nos exhortamos unos a otros, con voz solemne y paternalista, a no decir tales palabras, a no hablar de determinada forma, a no tatuarse ahí, a no perforarse acá, a no vestir así, a no comer aquello, a no beber esto, a no ver este programa, a no gustar de tal música, etc.
Curioso digo, porque los discursos más inflamados de nuestro Maestro y sus advertencias más insistentes no fueron contra esas cosas, sino contra la hipocresía, la religiosidad falsa, la ansiedad por las cosas materiales y el amor al dinero. Pecados que saturan nuestras iglesias, incluyendo a pastores y líderes, y contra los cuales pocos se atreven a hablar por miedo a ser criticados o simplemente (peor aún) porque no los ven como pecado.

Estoy aburrido de los que me dicen “no te contamines con esos ateos, con esa gente inmoral que no tiene temor de Dios”. Jesús, en cambio, me dice “no te contamines con la levadura de los fariseos, esos correctitos que les encanta cantar de pie al frente de las iglesias, orar en las plazas y ser reconocidos por su piedad”. Estoy aburrido porque por años me hicieron ver como enemigos a aquellos que tenía que amar y alcanzar. Mientras tanto toda esta sarta de sepulcros blanqueados me hacían doblemente más merecedor del infierno que ellos porque a muchos de estos fariseos modernos yo los tuve en alta estima y los consideraba ejemplo de cristianismo. Ya me cansé y no quiero más eso. Quiero abrazar el Evangelio, quiero aferrarme a la gracia, quiero imitar a Jesús y quiero servir a la iglesia de Cristo, no a la iglesia de Anás y Caifás que veo que, ladrillo a ladrillo, muchos están construyendo.

He hablado demasiado en este post. Mejor que hable Él. El único que tiene palabras de vida eterna:

Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer con él; así que entró en la casa y se sentó a la mesa. Pero el fariseo se sorprendió al ver que Jesús no había cumplido con el rito de lavarse antes de comer. —Resulta que ustedes los fariseos —les dijo el Señor—, limpian el vaso y el plato por fuera, pero por dentro están ustedes llenos de codicia y de maldad. ¡Necios! ¿Acaso el que hizo lo de afuera no hizo también lo de adentro? Den más bien a los pobres de lo que está dentro, y así todo quedará limpio para ustedes. »¡Ay de ustedes, fariseos!, que dan la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero descuidan la justicia y el amor de Dios. Debían haber practicado esto, sin dejar de hacer aquello. »¡Ay de ustedes, fariseos!, que se mueren por los primeros puestos en las sinagogas y los saludos en las plazas. »¡Ay de ustedes!, que son como tumbas sin lápida, sobre las que anda la gente sin darse cuenta. Uno de los expertos en la ley le respondió: —Maestro, al hablar así nos insultas también a nosotros. Contestó Jesús: —¡Ay de ustedes también, expertos en la ley! Abruman a los demás con cargas que apenas se pueden soportar, pero ustedes mismos no levantan ni un dedo para ayudarlos. »¡Ay de ustedes!, que construyen monumentos para los profetas, a quienes los antepasados de ustedes mataron. En realidad aprueban lo que hicieron sus antepasados; ellos mataron a los profetas, y ustedes les construyen los sepulcros. Por eso dijo Dios en su sabiduría: “Les enviaré profetas y apóstoles, de los cuales matarán a unos y perseguirán a otros.” Por lo tanto, a esta generación se le pedirán cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde el principio del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que murió entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que de todo esto se le pedirán cuentas a esta generación. »¡Ay de ustedes, expertos en la ley!, porque se han adueñado de la llave del conocimiento. Ustedes mismos no han entrado, y a los que querían entrar les han cerrado el paso. Cuando Jesús salió de allí, los maestros de la ley y los fariseos, resentidos, se pusieron a acosarlo a preguntas. Estaban tendiéndole trampas para ver si fallaba en algo.” (‭Lucas‬ ‭11‬:‭37-54‬ NVI)

P. D. Sé lo que van a hacer con este post y con otras cosas que digo y hago. Lo mismo que aprendieron de sus antiguos y verdaderos referentes y padres espirituales, los fariseos: van a buscar cada palabrita que dije para usarla contra mí, van a hacer captura de pantalla de cada desliz que cometa para acusarme (Lucas 11.54). No que me esté comparando con el Maestro, ¡lejos de mí tamaña estupidez! Sino, simplemente, ese es el modus operandi de los Anases y Caifases de la vida.

IMG_0170.JPG

Advertisements

1 Comment

Filed under Uncategorized

One response to “Palabras contra la “Iglesia Anás-y-Caifasariana de los Últimos Días”

  1. luispinomoyano

    Gracias por esta lectura necesaria. Un abrazo.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s