El guerrero es un niño

Este post no es mío. Es una de la reflexiones semanales de Steve Brown en el blog de su ministerio KeyLife. La traducción tampoco es mía, es de mi amigo Danilo Járlaz, quien la ha dispuesto como un regalo para todos los que quieran leerla. Una vez más: ¡gracias Danilo! Por tu excelente trabajo y generosidad.


Estas últimas semanas han sido particularmente difíciles y muy dolorosas para mí. Probablemente han escuchado acerca de la renuncia del pastor Tullian Tchividjian como pastor de la Iglesia Presbiteriana Coral Ridge en Fort Lauderdale. No voy a profundizar en detalles porque los medios de comunicación ya nos han dicho todo lo que se puede contar al respecto, incluyendo con esto, por supuesto, el regocijo de personas no creyentes acerca de la “hipocresía” de los Cristianos que “se creen mejor que todo el resto” y los fariseos que gustosamente señalan a lo que lleva “el enfatizar tanto la gracia”.

Francamente me he hastiado de todo esto.

Mi dolor es mucho más profundo y personal que esto. Veran, yo amo a Tullian… le amo muchísimo. Lo conozco desde que tenía seis años de edad y he orado por él diariamente la mayor parte de su vida. Fui su profesor de seminario hasta que culminó sus estudios y he conocido y amado a su familia (tanto a los Tchividjian como a los Graham) la mayor parte de mi vida adulta. El difunto padre de Tullian, a quien extraño mucho, fue un amigo muy cercano.

Francamente, no planeé decir ni escribir nada respecto a lo ocurrido. Ya se ha dicho demasiado y a veces, cuando uno no sabe qué decir, es mejor guardar silencio. Sin embargo, formo parte del equipo pastoral (como pastor docente) de la iglesia presbiteriana de Coral Ridge, Key Life se ha asociado con Coral Ridge y Tullian en el Movimiento “Liberate” casi desde los inicios de “Liberate”. Muchos de ustedes me han llamado por teléfono, mandado e-mails, o escrito cartas para expresar su preocupación por mí y por todos aquellos que estamos involucrados en esto. Supongo que alguien que ama y conoce a Tullian y ha compartido el potente mensaje que ha predicado y enseñado no puede mantenerse en silencio. Por esto voy a escribir algo aquí… un pecador que ama a Jesús escribirá, para a otros pecadores que aman a Jesús acerca de pecadores que aman a Jesús. Estoy haciendo esto por ustedes, por mí y por todos aquellos que han sido heridos o están enojados o confundidos por lo ocurrido. Me he sentido igual que ustedes las últimas semanas.

Como pueden imaginar, es peligroso decir cualquier cosa acerca de una tragedia como esta. No daré excusas para el pecado, ni para el mío, ni para el de ustedes o el para el de Tullian. La santidad de Dios no es algo menor. No hay excusas para el pecado. El pecado es pecado porque es oscuro, destructivo y hace agonizar al pecador, tanto a los que luchan contra el pecado como aquellos que aman pecar. Nunca he insinuado que la gracia signifique no estar dolido por el pecado o que el arrepentimiento sea innecesario. Los cristianos están llamados a vivir una vida de arrepentimiento. Es la fuente de nuestro poder. Y por esto, a menudo he sido acusado de animar a la gente a pecar deliberadamente (una acusación, que de paso sea dicho, es falsa) No quiero darles más auge a los acusadores. Ya tienen suficiente. 

Déjenme compartiles algunas preguntas que he recibido últimamente:

Steve, ¿acaso el pecado de Tullian no demuestra que hablar un mensaje de gracia tan radical es muy peligroso y finalmente provoca lo que ocurrió?

La verdad es que no. De hecho, es precisamente lo opuesto. A pesar de que odio totalmente lo que ocurrió, Tullian ha demostrado que Cristo no murió por pecados pequeños o “respetables”. Jesús no murió porque no nos cepillamos los dientes el mes pasado, o dijimos alguna mentirita blanca a nuestro profesor de escuela dominical, o porque le robamos un poco de comida a nuestra madre cuando éramos niños. Cristo murió por pecados y pecadores REALES. Si la gracia que Tullian predicó y enseñó no estuviera disponible para él, tampoco estaría disponible para ti, ni para mí.

Una de las verdades elementales del cristianismo, el corazón de nuestra fe, es que Dios reveló su gracia y misericordia. Satanás odia este mensaje y sabe que si logra que los cristianos rechazen o duden acerca de esta verdad incondicional de Dios, de su amor y su perdón para los pecadores, ganará una gran batalla. No dejemos que nos engañe. Escuchen los sermones de Tullian y lean sus libros. Si Dios hablara su verdad sólo a través de predicadores “puros”, nadie podría hablar de su mensaje. No es acerca de Tullian, o de mí ni de nadie más. Es acerca de Jesús. Somos inmensamente pecadores y necesitamos un inmenso Salvador.

Si Tullian ha predicado o enseñado acerca de su propia obediencia o los ha llamado a contemplar su propia obediencia, quemen sus libros y borren sus sermones. Pero Tullian hizo esto. Él predicó la obediencia, la fidelidad y la santificación, pero él siempre apuntó hacia Jesús y confesó repetidamente que estaba luchando contra sus pecados al igual que nosotros.

Una vez más, esto no es una “excusa”, pero es algo importante de recordar. 

Pero muchos han sido heridos y están confundidos.

Por supuesto que lo están. Yo también lo estoy. Nos recuerda a todos nosotros que es peligroso adorar cualquier altar que no sea el de Dios. Porque muchas veces los maravillosos dones de Tullian, su predicación y escritura tan poderosa, su tan atractiva y encantadora personalidad, nos hacían olvidar fácilmente que él tambien es un pecador como cualquier de nosotros, que tenemos nuestros “demonios” internos, los cuáles muchas veces son aterradores.

Algunos años atrás Twila Paris escribió y cantó una canción que me ha estado rondando estos días.

Últimamente he estado ganando batallas a diestra y a siniestra.

Pero incluso los ganadores son heridos en batalla.

La gente dice que soy asombroso.

Que me he vuelto fuerte con el pasar de los años.

Pero ellos no pueden ver dentro de mí.

 

Que escondo las lágrimas.

No saben que corro a casa cuando caigo.

No saben quién me levanta cuando nadie me ve.

Dejo caer mi espada y lloro un momento.

Porque dentro de esta armadura

El Guerrero es sólo un niño. 

¿El pecado no importa? 

Por supuesto que el pecado importa. Cualquier cosa que haya costado la sangre del Hijo de Dios importa profundamente. Dios está haciéndonos como Jesús y es un proceso doloroso y lento que incluye los errores y el pecado. Se llama santificación y ocurre a medida que amamos más a Cristo. Él crece y nosotros menguamos. Pablo dijo que estamos crucificados con Cristo y que incluso Cristo vive en nosotros. Ambas cosas son un hecho un proceso. Durante este proceso nunca somos rechazados, nunca dejamos de ser amados y nunca dejamos de ser vestidos con la justicia de Cristo. Pero sin embargo, el proceso continúa.

¿Qué ocurrió con el “proceso” de Tullian?

Nunca sabremos la historia completa de nadie más que la nuestra, y no lo sé. Alguien ha dicho que cuando los cristianos pecan hay tres cosas que no sabemos acerca de como ellos enfrentan este hecho. Primero, no sabemos qué poderes están acechándolos. Segundo, no sabemos cuán difícil o por cuánto tiempo la persona ha peleado contra estos poderes. Y tercero, no sabemos el horror y la vergüenza que ellos sienten cuando han perdido la batalla.

Yo sí se que la reacción más apropiada para el pecado de un hermano o hermana cristiana debería ser la tristeza y las lágrimas. Muchos de ustedes han reaccionado en una forma en que ha sido una bendición para mí. Ni se lo imaginan. Como muchos de ustedes saben, este último tiempo he llorado más de lo que no había llorado en mucho tiempo. Sus palabras de comprensión, oración y sensibilidad me han sonreído como lo haría Jesús. Ric Cannada, mi mentor principal en el Reformed Seminary, apuntó a que hiciéramos una pausa en Key Life, y oró conmigo y otras personas de nuestro equipo. Muchos de ustedesn han escrito y llamado, como muchos otros amigos diciendo “déjame orar por ti” y oramos juntos por teléfono.

Pero Steve, tú no fuiste el que pecó esta vez.

¿No se dan cuenta? ¡Ése es mi punto! EL cuerpo de Cristo está tan conectado que deberíamos saborear la sal de las lágrimas los unos de los otros. Cuando los errores marcan a un hermano o hermana, ése es nuestro error también. Cuando nuestros amigos cristianos triunfan sobre el pecado o se mantienen firmes ante, todos deberíamos corear juntos el “ALELUYA”. Tus pecados son mis pecados, y tu fidelidad es mi fidelidad. Estamos todos juntos en esto, todos. Y todos nosotros pecamos y tenemos nuestros pequeños éxitos contra el pecado en ocasiones. Esto hace que nuestro vínculo sea mucho más fuerte.

Desafortunadamente no todos comprenden esto. He escuchado “¿¡Él?! ¡Pero cómo es posible!” y “Quizá ni siquiera sea salvo”, “Un Cristiano Real nunca haría algo como esto” y muchas cosas similares. Un pastor que evidentemente estaba muy contento con lo ocurrido, me escribió diciéndome: “Finalmente vemos los resultados de tus enseñanzas.” Él me dijo que era tiempo de arrepentirme de mi propia enseñanza y de mi narcisismo. Incluso me ofreció ayuda para arrepentirme y cambiar. (De paso le respondí que él sólo había visto la mitad de mi narcisísmo y que si supiera la verdad, quedaría horrorizado.)

Recibí un e-mail de un amigo que recientemente había expuesto su más horrendo pecado a la iglesia públicamente. Su vergüenza y horror me llevaron a sentir compasión por él, al igual que Tullian. Mi amigo me escribió: 

“¿Sientes la misma frustración que yo? Que la iglesia se siente como un lugar donde debemos mantener lo que se ve de afuera limpio y alejar todos los pecados socialmente inaceptables? Donde los pecados más grandes cometidos por cristianos necesitan ser quitados de la atención publica lo más rápido posible. Odio el mensaje que estas cosas comunican a nuestro mundo y a otros cristianos que quieren arrepentirse. 

Sólo mantiene el sentimiento de cómo la iglesia no es un lugar seguro para arrepentirse. ¿Cuándo estas personas dejarán de ver la paja en el ojo ajeno y dejarán de juzgarnos? Si mis líderes hubieran hecho esto cuando lidiaron con mi confesión, habrían manejado mi situación de manera distinta. Al que mucho se le perdona, mucho ama y ellos no me amaron a mí…

Me encanta que tu blog muestre a la iglesia como un lugar seguro para arrepentirse. ¿Pero por qué no es así? De eso se trata la iglesia. Gracias, Steve, por compartir este mensaje. Lo necesitamos mucho. Oro a Dios de que podamos aprender a manejar el pecado de manera diferente…

Si ves a Tullian dile que lo siento mucho. Y que lo perdono y lo sigo amando totalmente. Voy a extrañar sus sermones también. Estoy muy angustiado por todo esto y necesitaba decírtelo. 

Gracias por escucharme. Sólo seguiré confiando que Dios es Soberano aún en medio de este desastre y se que puedo confiar en que Dios puede sacar cosas buenas aún de las cosas malas. Y seguiré perdonando. No voy a juzgar ni tampoco condenar a otros pecadores…” 

Y ¿ahora qué?

No tengo idea, pero sí estoy de acuerdo con mi amigo de que Dios es soberano aún en medio de este desastre y se que puedo confiar en que Dios puede sacar cosas buenas aún de las cosas malas. Sigo amando a Tullian y él sigue siendo mi amigo. Nada ha cambiado eso. Su mensaje sigue siendo poderoso porque es verdadero. No es menos verdadero ahora ,ni lo será con el pasar de los años… y quizás sea más necesario ahora que nunca.

En Lucas 22, recordarán que Jesús le dice a Pedro que Pedro le negará y Satanás intentará destruirle. Entonces Jesús le dice a Pedro “Pero yo he orado por ti para que tu fe no falle. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos.” (v. 32). 

Esto es lo que Jesús le dice a Tullian, a ti y a mí. El poder de los cristianos no está en su fortaleza, sino en sus debilidades, en su quebrantamiento y en su pecado. Este es el mensaje con el que “fortalecemos a nuestros hermanos y hermanas.” Es un mensaje acerca de redención, perdón e increible Gracia de Dios, de misericordia y amar a las personas que no lo merecen. Sólo los pecadores pueden proclamar este mensaje porque somos los únicos suficientemente descalificados para hacerlo. 

Steve Brown.

  

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Filed under Espiritualidad cristiana, Iglesia

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