Las cruzadas y el terrorismo, ¿son equivalentes? (Igor Miguel)

  

El siguiente texto es de autoría de mi amigo Igor Miguel, uno de los pastores de una iglesia reformada llamada “Igreja Esperança” en Belo Horizonte, Brasil. Además de poseer formación en teología y pedagogía, Igor es Master en Letras por la Universidad de São Paulo (USP) y miembro de la AKET (Asociación Kuyper de Estudios Transdisciplinarios), una asociación de científicos de diversas áreas que colaboran entre sí para desarrollar investigación y reflexión desde una Cosmovisión cristiana consistente. Fue en ese contexto en el cual nos conocimos allá por el año 2007, cuando tuve el privilegio de colaborar en una de sus conferencias. Pueden encontrar otras excelentes reflexiones de Igor en su blog haciendo clic aquí. Sin más preámbulos, aquí les dejo su excelente texto, el cual da mucho para pensar, debatir y dialogar:

Decir que las cruzadas cristianas son el equivalente al actual terrorismo islámico, igualando fuerzas religiosas a partir del criterio “todas las religiones tienen virtudes y vicios” es un argumento precario por algunas razones:

1. Mire hacia los años iniciales del Islam y del cristianismo y vea cómo cada una de esas religiones nació y vea la relación de ambas con la violencia en su nacimiento. Son diametralmente distintas. El yihadismo (no-progresista) del Islam es su rostro más primitivista. Lea sobre el nacimiento del cristianismo ¿qué encontrará? A un judío galileo crucificado. Lea sobre el nacimiento del islamismo ¿y qué encontrará? La Hégira, a Mahoma organizando un ejército en Medina para dominar la península arábica.

2. El cristianismo tiene un concepto de martirio opuesto al concepto islámico (se puede ir incluso a las fuentes progresistas); en aquel el martirio es pasivo, en este el martirio es activo, recordando que para la teología islámica conservadora, shahada (martirio) y yihad andan juntos, o, en las palabras de A. Ezzati de la Universidad de Teherán, “el concepto de martirio (shahada) en el Islam solamente puede ser entendido a la luz del concepto islámico de Guerra Santa (yihad)”. Fuente aquí.

3) Igualar cristianismo e islamismo a partir de posibles crímenes cometidos por cada una de estas tradiciones es caer en un relativismo conveniente, en lugar de tratar las diferencias reales entre los dos fenómenos religiosos y sus respectivas matrices religiosas. El cristianismo tiene su propia complejidad, así como el islamismo, igualarlas es evitar un debate honesto sobre las razones por detrás de las cruzadas y las razones detrás del actual terrorismo yihadista.

4) Si alguna vez alguien en nombre del cristianismo, e incluso de Cristo, cometió algún tipo de violencia, esa persona podría ser disciplinada en base al “Sermón del Monte” (por ejemplo), mientras que en el Corán no hay nada equivalente a la noción de “amar a los enemigos” (¿recuerdan al hijo de Hamás?). En otras palabras, el cristianismo tiene subsidio teológico y moral en su matriz religiosa del Nuevo Pacto para disciplinar cualquier uso violento del mensaje de Cristo. En la matriz islámica, en cambio, esto no es posible (a pesar de los esfuerzos de alegorización del islam progresista). O sea, en caso de abusos, una “reforma” es posible a partir de las fuentes primarias del cristianismo, pero en el caso del islam, una reforma a partir del Corán sólo llevaría a un islamismo yihadista o algo equivalente.

5) Islamofobia, entendida en el sentido de una aversión violenta o despreciativa hacia el musulmán no es una actitud cristiana. Sin embargo, etiquetar de islamofóbico todo y cualquier tratamiento teológico o filosófico que esté en desacuerdo con aspectos de la cosmovisión islámica es deshonestidad intelectual o es colocarse en una posición políticamente cómoda. Esto sería lo mismo que etiquetar al apóstol Pablo de antisemita sólo porque tenía objeciones serias a cómo el judaísmo rabínico funcionaba. Simplemente: ¡no tiene cabida!

6) La yihad es una obligación religiosa para el Islam; temo que el progresismo y el secularismo no tendrán las fuerzas para contener al yihadismo literalista y, lo que es aún peor, temo que la retórica cristiana de no-crítica al Islam, sólo debilitará al cristianismo que ya sucumbe ante el crecimiento islámico y del secularismo en territorios post-cristianos.

7) En fin, comparar cruzadas cristianas con terrorismo islámico es lógicamente falaz y fenomenológicamente inconsistente. Un cristiano puede alegar, a partir de su raíz histórica, que las cruzadas son incompatibles con el cristianismo, sin embargo, infelizmente, el Islam no puede relativizar la yihad a partir del mismo criterio, por las razones citadas arriba.

Nota: sobre la interpretación progresista que afirma que yihad no implica violencia o acción armada cito: “Después del Corán, el hadith (registro sobre dichos y acciones del profeta) es la segunda fuente más importante de la ley islámica (shaaria). En las colecciones del hadith, yihad significa acción armada; por ejemplo, de las 199 referencias a la yihad en la colección más padronizada del hadith, Sahih al-Bukhari, todas asumen que yihad significa guerra. En un sentido más amplio, Bernard Lewis afirma que la aplastante mayoría de los teólogos clásicos, juristas y tradicionalistas [i.e. especialistas en hadith] entendían la obligación de la yihad en un sentido militar.” Fuente aquí.

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